SOBRE MÍ

¡Hola! Soy Janeth y quiero que conozcas parte de mi historia para que entiendas el porqué de mi servicio.

Antes de servir a Dios a través de la evangelización tanto digital como presencial, enfocada en enseñar la Palabra de Dios de forma vivencial en las circunstancias que la vida te pueda presentar, antes de que el Señor comenzara a restaurar mi salud, antes de todo esto:

Como Ingeniera de sistemas de profesión y con una especialización en informática para el sector educativo, la docencia se convirtió en una de mis grandes pasiones, ejerciéndola a nivel secundaria, educación para el trabajo, educación para adultos y universitaria, donde disfruté muchísimo el contacto con las personas, combinando a la vez esta labor con funciones de carácter administrativo.

Creía en ese momento lo que el mundo me decía: “Estás en la cima del éxito”, claro refiriéndose al estatus social y al nivel económico. Pero no me daba cuenta que ese trabajo a tiempo completo y de sol a sol, no me permitía tener casi tiempo ni para Dios, ni para mí misma, ni para mi amada familia (felizmente casada y con una hermosa hija para la Gloria de Dios).

Fue así como comencé a sentirme extremadamente fatigada, lo cual atribuía al ritmo desenfrenado de trabajo que llevaba, hasta que finalmente fui diagnosticada con una enfermedad autoinmune y degenerativa: “Artritis Reumatoidea”.

En ese momento, no alcancé a percibir la gravedad de lo que estaba sucediendo. Fue con el correr de los meses, cuando experimenté con mucha fuerza los síntomas de la enfermedad, dolores muy fuertes que no me permitían valerme por mí misma, y el comenzar el tratamiento con fármacos, sufriendo a su vez, los duros efectos secundarios de estos. Hasta me sometí a un doloroso tratamiento de apiterapia, tratando por todos los medios posibles de recuperar la salud perdida.

Desde pequeña, mi madre sembró en mi corazón la semilla de Dios (que a su tiempo daría fruto), a través no solo de sus enseñanzas sino sobre todo, de su ejemplo. A ella, le debo mucho de lo que soy.

Y en ese momento de prueba, sentía que necesitaba a Dios más que nunca.

Con las ocupaciones con las que el mundo me había envuelto, lo había dejado de lado. Había vivido una fe fría. Entonces comencé a correr aquí y allá tratando de encontrarlo, pero pasaba el tiempo y no veía ningún cambio.

Fue cuando el Señor en su infinita misericordia colocó en mi camino un completo proceso de sanación interior y así comprendí que debía comenzar por examinar mi interior, estaba buscando en el exterior y lo primero era reconocer lo que había en mi corazón.

Desde que viví este proceso de sanación interior, en mi vida se han hecho imprescindibles la Sagrada Eucaristía diaria, la Visita a Jesús Sacramentado y el Santo Rosario.

A su vez, Dios tocó mi corazón de la forma más inesperada, manifestándose a través de su Palabra, sí de la Sagrada Biblia en un momento en el que yo prácticamente estaba, se podría decir “resignada” a que esa era mi cruz y simplemente tenía que cargarla porque la merecía.

El Señor me habló de forma personal, entendí el poder de la obra de Jesús en la Cruz por toda la humanidad y en particular por mí. Me habló de restauración, de una vida nueva en Él, me ofreció un nuevo comienzo. Y decidí creerle, comencé a estudiar las Sagradas Escrituras a diario, a conocer sus promesas y a apropiarme de ellas. Desde entonces no he parado.

Sanar con Dios ha sido un proceso un tanto doloroso, donde debí perdonar aquello que me rompió, aprender a pedir perdón cuando fui yo la que fallé, soltar lo que no me hacía bien y sobre todo, conocer y elegir creer su verdad. Así, en obediencia a la Palabra de Dios, el Señor me ha restaurado.

He aprendido a establecer las prioridades en forma correcta para tener una vida bendecida: Dios, familia y trabajo.

Dios es real, su Palabra vive, sus promesas se cumplen. Dios ha sido el mismo ayer, hoy y siempre.

Uno puede hacer planes, pero finalmente se cumple el propósito Divino. Siento que el Señor me fue preparando paso a paso a través de cada experiencia y vivencia, sin que yo lo imaginara, para llevar a cabo esta maravillosa misión.

Desde entonces el objetivo de mi vida es claro: enseñar a otros el poder de la Palabra de Dios, a conocer sus promesas, a apropiarse de ellas y sobre todo, a aplicarlas a esa situación en fe y confianza, con constancia y esperando en el Señor, recordando que todo se da en su tiempo perfecto, no en el nuestro.

He sido voluntaria enfocada en asesorar y dictar charlas sobre sanación interior, la vivencia de la Palabra de Dios y acompañamiento espiritual. En oración y ayuno, bajo la guía del Espíritu Santo, el estudio de la Sagrada Biblia a diario se convirtió en prioridad y cuento con Diplomados en Consejería Bíblica, Figuras Literarias de Interpretación Bíblica y Teología Sistemática.

La Palabra de Dios se ha convertido en mi pasión y el vivirla en mi estilo de vida.

Quiero ayudarte, tu vida sí puede ser diferente.

No importa tu pasado. Nuestro Dios siempre ofrece nuevas oportunidades.

Puedes enfrentar las situaciones que te presenta la vida con un nuevo enfoque, con fe, esperanza y con la certeza de que en Cristo somos más que victoriosos.

"AHORA DICE EL SEÑOR A SU PUEBLO: «YA NO RECUERDES EL AYER,NO PIENSES MÁS EN COSAS DEL PASADO. YO VOY A HACER ALGO NUEVO, Y VERÁS QUE AHORA MISMO VA A APARECER. VOY A ABRIR UN CAMINO EN EL DESIERTO Y RÍOS EN LA TIERRA ESTÉRIL."(DHH)

Isaías 43, 18-19